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Os Catadores Caipiras

Confección de la Video-Herramienta

Confección de la Video-Herramienta


Desafió Geográfico

Las fronteras, existen para provocar desafíos, para provocar atravesamientos. Un territorio que en mi mente figuraba en el abismo del mapa, me mostró el corazón del Brasil profundo, inexplorado por las hordas turísticas argentinas en el litoral brasileño. Este abismo, este desafío, estas fronteras lingüísticas, puestas en tensión e intercambio, inauguraron tanto en mi, como en el viaje anterior de mi compañero brasileño, el Territorio Transicional, que fundamos como un propio teatro de acciones[1].En este encuentro, nos apropiamos como criaturas vivas, del espacio que configuran los mapas. Tramamos nuestras relaciones, y nuestras propias producciones, semillas de este escenario en pleno movimiento, donde desplegamos en el mapa nuestros propios cuerpos. No hay límites definidos impuestos en este escenario, nos rodea solo enigmas y extrañamientos. No solo incertidumbres situadas en las tierras vecinas, sino también incógnitas en nuestros cotidianos parajes.

Este espacio que sigue entramándose, busca generar sus libretos de interacción entre sociedades civiles, estos planes nos animaron para producir obras en conjunto, obras en dialogo, autónomos de las decisiones de los gobernantes y de las empresas que regulan los destinos de las naciones. Esta fue la inspiración básica que fue desarrollando la obra, el video, que concibió su nombre como Os Catadores Caipiras.

 

Desafío Tecnológico

 

En la confección de esta video-herramienta, entramada en este territorio transicional, no existen solo desafíos geográficos, donde las sociedades civiles tratan de enlazarse; sino que existen diversos tipos de desafíos tecnológicos que esta video herramienta debe superar. En principio como cualquier artefacto inventado, la video herramienta esta inserta en una arquitectura de vínculos humanos que continúan interactuando con una naturaleza ya transformada. Que genera constantemente nuevos efectos[2].

Tener la potencialidad de conocer algunos dispositivos de como se realizan esos efectos, es el don de esta video herramienta destinada a la educación popular. El despliegue del trabajo social humano es registrado, es condensado como un mensaje a ser interpretado, a ser pensado, tanto por los mismos agentes que despliegan ese trabajo, como por otros agentes, a los que los trabajadores registrados están ligados. La video- herramienta tiene como meta, cuestionar la arquitectura de vínculos humanos en el cual se inserta ese despliegue de trabajo cotidiano. Si a través de este medio se comienza a modificar ese tejido social, seguidamente se modificará la naturaleza transformada. Por ello, la video herramienta en este preliminar caso, quiere repensar el tejido social en el que están insertos los recicladores, esta reflexión a su vez tiene que ser acompañada por otros sectores consumidores. Este dispositivo puede ser orquestado en cualquier espacio donde recicladores de materiales reciclables realizan su labor. Llevar esta experiencia al espacio argentino u a otro territorio latinoamericano, no vulnera las capacidades de esta video-herramienta, sino que a si mismo la potencia.

Acostumbrados estamos, a los artificios audiovisuales, que nos ofrecen los centros emisores más poderosos del capitalismo, donde lo más usual es regalarnos estereotipos de héroes para modelar, villanos que endemoniar. En esta misma lógica muchas veces los medios de comunicación, tratan de envilecer a los sectores populares. Dando discursos dicotómicos entre ciudadanos y marginales. Entre poseedores de derechos y carentes de todo. Estas periferias no poseen los medios para emitir sus propios mensajes. La video herramienta entonces tiene que ser el medio donde puedan fluir los mensajes de esta cultura en permanente mutación. Cuando este dispositivo se activa, las prácticas estereotipadas de los consumidores sufren distintos tipos de conmociones.

 

Desafió en el continuo aprendizaje del devenir social

Las arquitecturas de vínculos heredadas no parecen ser tan sólidas, nuestras practicas de consumo desenfrenadas, no nos lleva tampoco a ningún lugar seguro. Por ello, es idóneo, la visualización de esta herramienta de manera colectiva, que de rienda suelta a una reflexión conjunta. El inacabamiento de la práctica, nos sitúa en un continuo aprendizaje, cuyos objetivos son indeterminados[3]. Las huellas son inesperadas. En la difusión de la video- herramienta, sea en escenarios orquestados para el debate, o en las moradas particulares, se pueden siempre generar diversos impactos inesperados. Podemos dominar la herramienta, pero no sus efectos. El acceso a las tecnologías de reciclaje, y a los de medios de comunicación, y su seguida manipulación, darán siempre nacimientos a nuevas formas de concebir la arquitectura de vínculos humanos, en las que estamos emplazados. Somos un eslabón más en una cadena productiva, cuyas obras son impredecibles.

Al atravesar las fronteras geográficas, concebimos un propio teatro de operaciones; al atravesar las fronteras tecnológicas, comenzamos a configurar un propio oficio; cuando las obras se materialicen, no podremos configurar sus impactos, seremos los bienaventurados primeros afectados.



[1] Michel De Certeau Historias de cuerpos, en Historia y grafía, UIA-Iteso, México, 1997

[2] Wolf, Eric Robert: Europa y la gente sin historia. 1987 Mexico FCE

[3] Freire Pedagogia da autonomia. Rio de Janeiro: Paz e Terra.

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