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Os Catadores Caipiras

Componentes de la Caja de Herramientas Teorica

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Entre esos voces de esa polifonía[1], que podría ser como una infinita biblioteca borgeana, prefiero buscar pocos autores claves, sin lugar a dudas, presencias, que con sus modelos, me ayudan a elaborar los míos propios.

Entonces presento aquí un espacio, un punto en el universo de una intersección imaginaria, en adelante, tres constructores de modelos, presentes mientras el mundo estaba dividido en dos polos, en una guerra fría.

 

Arquitecturas de vínculos transformantes

El primer fabricante de modelos, que he hallado, es Eric Wolf, antropólogo estadounidense, que se especializó en la antropología marxista. En 1987, concluyo, su obra maestra, Europa y la gente sin Historia,[2] que desde un abordaje materialista reconstruye, las conexiones olvidadas, que constituyen los hilos de poder actual. Un recorrido histórico por 500 años colonialismo, en todos los continentes que no son Europa. En estas trayectorias desde los escritos de Wolf emplazados posteriormente a las descolonizaciones de Asia y África, a mis crónicas con los cartoneros, los une una cita expresada por este autor:

 

“El hombre se yergue frente a la naturaleza, por medio de lo que hoy día llamamos Cultura” y mas adelante “la forma en que están organizados socialmente, rige la forma en que enfrentan y transforman la naturaleza”

 

Tratando de indagar en su modelo sintéticamente, hallaríamos en el planeta, diversas arquitecturas de vínculos humanos, que transforman la naturaleza técnicamente. Entre estas arquitecturas y dentro de estas, encontraríamos diversos utensilios, diversas destrezas, organizaciones, y conocimiento a ser transmitido. No necesariamente siempre durante la historia, sectores de la humanidad se vieron privados del control de los medios de producción.( Herramientas de trabajo, y Materias Primas). Igualmente sugiero, que la ausencia de esa privación, tampoco convierte, al transitar humano por el planeta, en una panacea ideal. Cada momento, habrá generado nuevos desafíos. Pero, desde luego, que pensando de los antecedentes de los contextos coloniales y neocoloniales, encontramos grandes variedades de estas arquitecturas de vínculos, donde poseedores y desposeídos de los medios de producción chocan cara a cara.

¿Cómo podemos vislumbrar esa arquitectura de tejidos humanos en nuestro estallido social? Una historia que se viene repitiendo, transitares que vienen colisionando con diversos dueños, esparcidos en la historia del mundo, dominando los tan ansiados medios de producción. Espontáneamente aparecen en nuestras mentes las sofisticadas tecnologías, y el petróleo.

Pero, ¿que sucede con los residuos sólidos y los cartoneros?, una relación emergente entre la comúnmente llamada “basura”, materia que así mismo expresa diversas significaciones, circundada de distintas arquitecturas de vínculos humanos, trituradas por las crisis económicas del capitalismo.

Los cartoneros se organizarán para transformar la naturaleza que los rodea. En este caso, la materia que esta a su alcance, los residuos desechados, por los consumidores urbanos, serán transformados en el principal recurso, para la reproducción de sus familias.

“La basura”, para los consumidores urbanos posee la significancia de la propia carencia de valor de uso y de cambio, no vale ningún precio, ni se puede utilizar para nada.

En el caso de los cartoneros, esa materia prima transformada, es un vehículo valioso para la reproducción familiar. Muchas cosas pueden encontrar un uso, y es intercambiado además por dinero

Pero a su vez, también es cambiada e insertada otra vez a la industria ahorrando, grandes valores a las burguesía industrial argentina, (así también de tantos otros países emergentes[3]), además de no perjudicar a los ecosistemas de otra extracción de materias primas, muy difícil de regenerar.

Esta arquitectura de vínculos, donde los cartoneros están insertos, ha generado un eslabón diseñado por la misma lógica de acumulación capitalista. Donde las bondades del Reciclaje, que se han adueñado de los discursos progresistas, no pueden dar cuenta de las condiciones laborales de los recicladores latinoamericanos.[4]. Los sistemas jurídico-políticos se desatienden de cualquier derecho, conseguido por luchas anteriores. (Limitación de la jornada laboral, “prohibición” al trabajo infantil). Entonces, si los medios de producción fundamentales son los residuos sólidos, manipulados directamente por las distintas poblaciones mundiales de recicladores, ¿por que las grandes industrias se llevan el mayor rédito de este trabajo?

 

 

Una cultura mutante?

La arquitectura de vínculos humanos tejida, en las coyunturas de causas más globales, genera la emergencia, de nuevas practicas sociales. ¿Podemos aquí hablar de la mutación de las culturas? Otro autor escogido, que pasa casi desapercibido, entre las lecturas académicas, es el semiótico soviético, Yuri Lotman[5]. En 1979 en conjunto con sus compañeros de la escuela de Tartu, de Estonia, elaboran su “Semiótica de la Cultura”. Estos análisis desarrollados en la Unión Soviética, no eran del total agrado, del statu quo del estado comunista, por sus perspectivas de dinamismo social constante.

Lotman entiende, a la cultura como un mega-sistema de signos. Donde el más estable es el lenguaje usado, pero a su vez este sistema convive con otros sistemas, con diversos grados de estabilidad y coherencia, como por ejemplo los sistemas de posturas corporales o los métodos de trabajo en la manipulación de la naturaleza. Las arquitecturas de vínculos humanos emplean distintos sistemas, algunos menos estructurales y sólidos que otros, para así poder comunicar. Así mismo, la totalidad de esos sistemas que son empleadas en la cotidianeidad, conforman una modelización de la Cultura. Nuestra propia identidad, es fruto de esta modelizacion, seleccionando y desechando saberes, nos constituimos como sujetos y dentro de los grupos.

Pero por fortuna estos sistemas siempre se hallan incompletos, comprenden siempre una dimensión latente, desconocida. Las cosas que no podemos catalogar, navegan en la periferia de la cultura modelada como flujos de vida incatalogables, a si mismo irrumpen de manera continuada en la historia, son células amorfas, espontáneas, delinean inesperadamente el devenir histórico.

En esta intersección de caminos, encontramos al fenómeno social de los cartoneros, caminantes de las calles de Buenos Aires, en pleno estallido social. Las significancias, para los transeúntes, eran diversas, reflejaban su propia desazón, desatada por la coyuntura marginal. Para otros reivindicaba, la cultura del trabajo frente a las peores adversidades[6]. Allí mismo encontramos nuestros roles difusos, de estudiantes, hijos, trabajadores precarizados. Pero en esos contextos de ruptura, las puertas estaban abiertas como nunca para generar nuevas significaciones de las cosas. Las asambleas recuperaban espacios públicos, como ferias, bancos y plazas. Asimismo las intenciones de transformación social, generaron prácticas mutantes, que configuraron nuevas identidades. Las más típicas eran los trabajadores de fábricas recuperadas, los piqueteros, los asambleístas y los cartoneros.

Ejemplificando esto de modo material, la basura adquiere un papel protagónico en la periferia simbólica. Se desdobla en dos dimensiones claves, a lo inútil que debe ser despreciado, negado por ser asqueroso y muchas veces peligroso; y a lo desechado, que debe ser trasladado, al máximo confín posible, para ser abandonado y enterrado[7].

Los sujetos que se conectan con esa materialidad, pueden correr la misma suerte. Por ello para el ciudadano que “honestamente paga sus impuestos”, desea que todo “eso” se mantenga distante, por temor a que otros con “eso” lo identifiquen.

La ciudad encarna a la perfección esas relaciones simbólicas, después de drenar los recursos de la naturaleza, esconde sus desperdicios en las periferias olvidadas del centro de poder. Allí entierra todos sus secretos prohibidos, sus cadáveres, sus traiciones, sus olvidos, y prosigue con su consumismo desenfrenado. Tarde o temprano, la contingencia de la cultura mutante, genera el movimiento preciso, el aleteo de mariposa exacto para que todo vuelva a ser revuelto; ayudada por las fuerzas latentes de los estallidos sociales, las inundaciones, los huracanes. Los misterios se destapan, el territorio se hace distinto, la historia muta hacia otros colores y matices, para que las mareas traigan nuevos objetos perdidos.

 

Opresores y Oprimidos

 

Cuantos componentes diversos posee la “pedagogía del oprimido” de Paulo Freire[8]; la teología de la liberación, el legado de la escuela de Frankfurt, pero sin lugar a dudas, lo que nos dispara traer a este brasileño a esta intersección ilusoria, entre el norteamericano marxista y al soviético disidente, es su vivenciar latinoamericano, en la región mas desigual del planeta. En la arena entre opresores y oprimidos, muestra dos contendientes con distintas características. El opresor niega al oprimido su búsqueda a ser, pero en ese movimiento, se niega así mismo;

El oprimido violentado responde anhelando ser. La inversión de roles, no traería ninguna superación del modelo, solo mas devastación. La liberación de los oprimidos, libera así mismo a sus opresores, allí se encuentra el germen del hombre nuevo, sin opresores, ni oprimidos, solo hombres liberándose.

La retórica, posee tintes agradables, pero la cotidianeidad de los cartoneros, es así mismo mucho menos mistificadora. Aunque esta predica, sin lugar a dudas, sea estimulante, reproduciríamos absurdas lógicas si encontramos a “la clase cartonera” como los representantes idóneos de un dogma usual, en la tan acostumbrada retórica de las izquierdas.

Todo actor social, posee en si mismo esa disputa, los dos contendientes libran su lucha en cada una de nuestras acciones. Los recicladores urbanos así mismo no están ajenos a ello. La lógica capitalista, llega a los recicladores convirtiéndolos, la mayoría de las veces, en anónimos competidores por el material reciclable[9]. Por ello, hay que tener precaución con las idealizaciones.

 

Industriales, consumidores y recicladores

Igualmente el modelo propuesto por la pedagogía del oprimido, podemos vincularla con la interacción de tres actores, que elegimos, para modelar, un arquitectura posible.

En la base de la pirámide los recicladores, en distintos contextos mundiales, con las contradicciones propias del sector antes mencionadas. En las partes medias los consumidores, pueden ser los habitantes de las clases medias, que generan los residuos sólidos a partir de su consumo y en las cúspides los gerentes de las industrias nacionales y multinacionales. Entre estos tres actores, dos relaciones situaremos en esta arquitectura de vínculos humanos.

La relación con los consumidores urbanos, de parte de ellos provienen las cotidianas estigmatizaciones al sector reciclador por estar asociado a “eso” inútil y desechable.

Y la relación con la gran industria, en la punta de la pirámide, que precisa del trabajo de los recicladores. El reciclador habitualmente es compensado por la cantidad de materiales reciclables hallados, pero no es compensado por la energía de su trabajo. La gran Industria se apropia de esta energía gratuitamente. Y el material es comprado a bajo precio por los depósitos intermediarios con las empresas. Además que volviendo a la metáfora de la arena de circo, donde hallamos gladiadores en distintas condiciones, las relaciones aquí son monopolicas, los precios no son negociados, sino, que comúnmente son impuestos, según la lógica del mercado.

Estos sectores capitalistas, son los verdaderos dueños de las reglas del juego, quizás, de maneras más sutiles, menos observables, pero siempre presentes.

Entonces, la acciones de liberación que propone Freire, en este caso las encaro como tres reivindicaciones puntuales de los recicladores, entre ellos mismos, con los consumidores y con la industria.

Cooperativizacion: Entre los recicladores, entre ellos mismos. Algunas veces, los recicladores deciden asociarse, y constituir cooperativas[10] para reunir conjuntos mayores de materiales reciclables, para así saltar instancias de intermediación, mejorando así mismo las capacidades de negociación con los sectores industriales y sus condiciones de trabajo.

Recolección Selectiva: Entre los recicladores y los consumidores. En este recorrido se relacionan con los consumidores, concientizandolos acerca de las utilidades ecológicas del reciclaje para la población urbana en general, y lo importante que es ese material para la mejor subsistencia de la población particular cartonera. Con la meta de que ese material sea entregado en mano, evitando las practicas insalubres de hurgar en las bolsas abandonadas. Aquí vemos una transformación mutua, del reciclador con sus prácticas de trabajo, y una concientizacion del consumidor, con las formas de su propio consumo, donde “eso” descartado puede tener alternativos valores de uso para otros y para uno mismo. Esto constituye a las prácticas de la Recolección Selectiva.

 

Conocimientos sobre el proceso de Reciclaje: Pero siguiendo el modelo de Freire, su anhelo de ser, necesita un tercer movimiento, en las poblaciones recicladoras. Y aquí entramos, en un eje más potente, mejorar las condiciones de trabajo, y las condiciones de negociación, implica el siempre recurrente, mejor acceso a los medios de producción. Sus herramientas, las tecnologías compactadoras, de transportes idóneos, y el mejor acceso también al material reciclable, que producen los habitantes urbanos, pero que también producen las industrias en mayores volúmenes..

Detrás de estas materias post-consumidas, de estos objetos de trabajo para las poblaciones recicladores, podemos encontrar interesantes procesos de aprendizaje sobre la manipulación de estos elementos. Las distintas experiencias latinoamericanas nos demarcan distintos procesos, y estrategias de desarrollo de estos movimientos[11].

Detrás de la materia comúnmente desechada, encontramos saberes, sobre reducción, reciclaje y reutilización de los materiales reciclables y ligados directamente a estos, poblaciones de recicladores que luchan por mejores condiciones de trabajo.

Este tercer movimiento, ligados al conocimiento sobre el reciclaje, entrama la necesidad de mejores condiciones de trabajo, para el sector reciclador, hábitos de consumo más responsable para los habitantes urbanos, y un mayor conocimiento y denuncia sobre la contaminación de las distintas ramas industriales.

En principio, no parecen ser cambios vertiginosos. Pero si nos situamos en el enriquecimiento de estos saberes, y otra vez más en su interacción con el resto de la población consumidora, ese saber sobre los materiales desechados, pueden generar cambios insospechados, en los hábitos de producción y consumo ligados a los residuos sólidos, y a los materiales reciclables. Cada vez más sectores de la sociedad civil se están dedicando a las potencialidades y a los conflictos de estas temáticas multidimensionales del reciclaje.

Anhelando ser, distintas experiencias están conformando propias lógicas incontroladas del devenir social en su constante transformación de la naturaleza.

 

En mi caso, pienso que el camino de intersección de estos tres autores (Wolf-Lotman-Freire) situados sobre nuestros contextos inmediatos, puede darnos algunos instrumentos de navegación teórica. Por que seguidamente a ello, existe todavía un viaje empírico en pleno desarrollo.



[1] Multiples voces

[2] WOLF, Eric Robert: Europa y la gente sin historia. Capitulo 3. 1987 Mexico FCE

 

[3] Utilizo cartoneros para referirme a la experiencia argentina, recicladores para un fenómeno global en los países periféricos.

[4] Grafico bondades del reciclaje; Se sabe que una práctica intensa y responsable de esta actividad reduciría un 74 % de la polución del aire, un 35 % de la polución del agua, un 64 % de ganancias en energía, además que se reduciría el 30 % de la materia prima utilizada. (Fernandez de Aquino, Israel)

[5] Lotman, Yuri: Semiótica de la cultura, Madrid: Cátedra,1979

[6]Shamber. P Cartoneros de Buenos Aires…en Recicloscopio, ediciones de la UNLa

[7] De Lucca Reis Costa. D Margenes en el centro…en Recicloscopio ediciones de la UNLa

[8] Freire, P. Pedagogía del oprimido. Madrid: Siglo XXI. (1992)

[9] Parra F. Reciclaje Popular… en Recicloscopio ediciones de la UNLa

 

[10] Shamber. P Cartoneros de Buenos Aires…en Recicloscopio, ediciones de la UNLa

 

[11] Experiencias de movimientos nacionales de Recicladoras Latinoamericanos: Brasil//www.movimentodoscatadores.org.br/Colombia www.anr.org.co/

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